Antela
Se nos
sugirió que bajásemos por las escaleras,
Peldaño tras
peldaño y sin miedo,
Pero tomamos
el camino que desafió a los dioses,
Vino a
nuestro encuentro un espíritu sin nombre
Y nos
condujo a las profundidades de la tierra,
Ahí, en todo
su furor vimos rugir a las criaturas más bellas.
Antela: vigorosa como ninguna,
Casa de los
renacientes del siglo pasado,
Tierra de
los seres lumínicos escondidos,
Santuario de
toda prohibición.
De repente
se nos reveló su hechizo,
Se desintegró
la culpa,
Las pinceladas
del sol cubrieron el cielo
Hubo paz
para estas criaturas insensatas.
Antela:
tierra prometida de los excomulgados,
No hubo
anatema alguna que nos privara de su suelo,
Se abrazaron
en un estrepitoso amor las almas del viento
Los espíritus
que nunca se sintieron parte de nada.
Nunca seguimos
las reglas,
Nunca encontramos
refugio,
Nunca nos comprendieron,
Nunca hubo
lugar como Antela.
Criaturas extravagantes poblaron mis sueños,
Aquella tierra rompió en llanto el día de su destrucción,
De naturaleza fugaz, pero aún permanece
En los escombros vive la esencia de Antela.

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