Gratitud: Un vínculo con el todo
A menudo damos por sentadas las cosas que suceden a nuestro alrededor. Vivimos corriendo como si algo o alguien nos persiguiera, y entre tanto apuro, poco o casi nada nos detenemos a ver las pequeñas cosas, los detalles que hacen que nuestra realidad sea lo que es. Con facilidad perdemos de vista nuestro valor y el valor de lo que nos rodea. Y al no saber observar con atención, perdemos la capacidad de procesar aquello que es relevante. La trascendencia de nuestros actos se ve diluida en nuestra persecución del tiempo. No vivimos conscientes, no observamos detenidamente el momento en el que nos encontramos, damos por sentadas las relaciones que tenemos, los contactos con seres humanos, los trabajos, los paisajes, las emociones, y todo aquello que tenga un efecto sobre nuestra existencia. Y esta falta de presencia es lo que explica nuestra falta de gratitud. Decir “gracias” es mucho más que la unión de nuestros labios organizándose para articular un conjunto de fonemas. Decir ...