Nuevos Comienzos
De vez en cuando la vida nos llama a emprender algo nuevo, a dejar ciertas envolturas atrás, a transmutar.
He estado reflexionando en la temporalidad de las cosas, en el poder hallar en cada cosa una función necesaria y en estar consciente de que aquella función debe de cumplir su ciclo.
Antes solía sentir mucha nostalgia por aquello que hubiese querido de la vida y no es. Hoy trato de enfocarme en el presente y lo veo tal cual es: mi única y verdadera realidad. Pues todo aquello que solía pensar de mi es ya un fragmento de mi antigua comprensión de mi misma.
Creo que es necesario comprenderse y amarse tal cual uno es. Sin decepcionarnos a nosotros mismos por aquello que no hemos logrado. Al fin y al cabo no somos ni nuestros errores ni nuestras posibilidades. Somos aquello que nos sostiene en el instante del presente, una esencia que a pesar de la transformación de la materia, permanece en el tiempo.
Me tomó mucho tiempo comprender que la existencia es hermosa en sí misma, pues durante toda mi vida he sufrido mucho por lo que quería que esta fuera. No fue sino hasta hace unos dos años atrás cuando comencé a querer sanarme. Y entonces me sumergí en el mundo del mindfulness, queriendo aprender técnicas para meditar y centrar mi atención conscientemente en lo que me rodea.
Tuve la valentía de creer en el poder de mi propia mente, de aventurarme a experimentar la vida de otra manera, de observar sin juzgar. En ese camino me he venido encontrando con personas hermosas, personas que me han compartido sus experiencias, que me han llevado a charlas, que han ampliado mi percepción sobre la vida, que me han ayudado a apreciar lo que tengo y a sentirme grata solo por el hecho de apreciar un atardecer frente al mar.
Solía ser de las personas que anhelaban salir con sus amigos todo el tiempo, beber, aparentar que estaba bien asistiendo a un montón de eventos que en el fondo no me aportaban en nada. Pero me di cuenta que las personas que nos rodean son un reflejo de nuestro estado interior. Proyectamos hacia afuera aquello de lo que carecemos o aquello de lo que nuestro corazón se siente lleno. Pero lo cierto es que al llenarnos de expectativas y lamentarnos por lo que la vida tuviese que haber sido, nos perdemos de la simplicidad y con ella, del verdadero amor hacia la existencia plena del ser.
La vida nos impulsa siempre a cambiar y recibir la energía nueva que se nos aproxima con la mejor disposición. Pero es difícil acoger la nobleza de aquellos cambios cuando todo lo que pensamos es en satisfacer al ego. Lo cierto es que el ego está muy equivocado y solamente nos lleva a errar, a herirnos y un falso bienestar.
Hoy creo que me considero un ser que se esfuerza cada día por vivir cada vez más consciente, por sanarme y por no reaccionar de acuerdo a mis heridas o a mis temores. Siento que esa energía maravillosa de la vida se me ofrece puesto que soy capaz de soltar lo que siempre me ha dolido, y mi forma tan dura de analizarlo todo, de juzgarlo todo con dolor.
La vida nos impulsa hacia lo nuevo, hacia lo desconocido, porque las nuevas formas que han de ser adoptadas sirven a un propósito mayor que al de hacernos daño.
Hoy abrazo la vida desde mi intención de ser parte de ese núcleo de amor que permanece latente en todos los seres vivos.
Comentarios
Publicar un comentario