La Bienvenida del Sol
La venturosa luz que de tu piel desprende
el almíbar dulce que tus ojos emanan
la centelleante miel de tus labios,
como un barniz que cubre de los pétalos el ser.
Son tantos magníficos encuentros
los que de un instante a otro poseo
los que me amarran el alma al cuerpo
y en los que al final de la tarde me envuelvo.
Las golondrinas alzando el vuelo,
el azafrán que recubre mis cuentos
los restos de tu placido sueño
surgiendo al amanecer de nuestros cuerpos.
No hay calma ni paz alguna,
si de tu suave espuma
no se acrecienta el fuego,
no me cubre tu unguento,
si no me cubre tu alma,
¿dime donde te encuentro?
Los pajaritos cantan,
las sirenas se estremecen,
mis viseras encarnan
el pánico de perderte,
la estancia de los sueños
que desaparecen con mi suerte.
Dime a quien te pareces
toda vestida de azul.
que ni los vidrios empañados
logran reponerse de tu luz.
serán del campo tus lirios,
o de mi turbada conciencia surgió
para envolverme en caricias
lo que a mi vida rompió.
¿A que has venido princesa?
cual fuera tu gran misión
si desesperan mis venas,
ya no me dejes sin voz.
cuales serán tus pupilas
cual mi ceguera continua
de no dejar de mirarte
de no culparte, mi amor.
Serán acaso los sueños,
los que me llenan,
los que imagino a lo lejos,
los que siento en mi ser,
o son encuentros fallidos,
sólo el infierno entenderá,
la maldad insensata,
de la cual alguna vez fui presa.
Dime si me entrego a tus brazos,
o si me dejo llevar por la corriente,
que a veces, me hace confiar más.
Las sandalias con las que camino,
no me han de llevar muy lejos,
los alaridos del ser,
no han de dormir a mi llanto cansado.
Me has atrapado en tus redes,
mis carnes gozan tu canto,
mis manos piden tus manos,
son tantos encantos,
que si a mi alma pidiera,
volver el rumbo hacia atrás,
me arrancarían los vientos,
las palabras de mi boca,
se asomarían las lluvias,
a inundar mis miedos.
Que si de ti soy la parte,
que se encontraba perdida,
habráme Dios de advertir,
pues ya feliz, ya triste,
hube de encontrarte,
en este mundo, en esta dimensión.
Serán tus besos sentencia de amor,
mis ojos testigos de mi derrota,
las flores vasijas del temor,
de dos amores que se entregan,
esperando, anhelando,
la bienvenida del sol.
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