Sobre el Nacimiento del Ser

Nací. La acción de nacer suena como si yo misma efectuara la función de ser creada, como si yo fuese el origen de mi misma. Lo cierto es que no nací, me fue dada una existencia, desde mucho antes que yo quisiera algo, desde antes de vivir en el instante del "pienso, luego existo" del cual hablaba Descartes, se me atribuyó una vida. Antes de desearlo, me convertí en el producto del deseo de alguien ajeno a mi, mis padres. Surgí de un conjunto de acciones y sensaciones que me originaron y dieron lugar a mi ser como parte del todo.

Nacer no es una acción voluntaria. Nacer no es la ejecución de mi deseo, y sin embargo "nacer" me representa. Desde el instante mismo en el que soy concebida hablo de un "ser", y me refiero a mi misma como un "soy". Mi vida es el resultado de dos seres, de dos cuerpos que tienen su propia vida y que en algún momento estuvieron en mi misma condición, "nacieron". Soy la manifestación de dos cuerpos, de dos mentes, de dos existencias que se unieron. Desde el momento en que existió un encuentro físico entre dos seres, existía ya una posibilidad contemplada. La posibilidad de mi propia existencia. Mucho antes de que yo sea, la idea de mi ya era. 

Todos fuimos alguna vez, sobre la existencia de dos personas o en alguna realidad paralela a nosotros, "una posibilidad". Fuimos una idea preconcebida, una casualidad o simplemente algo latente. Y es a raíz de ese "fuimos" que luego encontró su cauce nuestra existencia. Está claro que "somos" algo, alguien, un átomo que se desarrollo hasta ser pensante y consciente de su propia vida. Está claro que surgimos del deseo de un otro que nos dio consciente o inconscientemente la posibilidad de introducirnos en el mundo.

Entonces el mundo es el conjunto de seres pensantes o no pensantes que "nacieron" o se fueron creando mutuamente hasta construir una red infinita de átomos que luego tuvieron que hacerse responsables de una existencia que les fue atribuida. La existencia es un conjunto de factores que nos construyeron sin que nosotros hayamos tomado parte en esa decisión.

Hago esta reflexión que será el principio de muchas otras. Quise detenerme a pensar en la existencia misma para entender de donde provienen todos mis deseos, miedos, anhelos, pensamientos,etc. Es por eso que he llamado a esta mi reflexión primera "introspección". Y como primer encuentro con mi ser, tomo como base la tan repetida pregunta de "¿Quién soy?". Me doy cuenta que no puedo apoyarme solamente en mi existencia para definirme, entonces voy a la raíz de donde partí, analizo de dónde surgió mi primer respiro y caigo en la profunda meditación del misterio de mi vida. Evidentemente soy, pero antes de esto también fui algo, hasta llegar a percibirme como "alguien".

Tomo a Descartes, pensador al cual admiro con mucho respeto por haberme abierto las puertas a tantas reflexiones, como uno de los referentes de mi introspección consciente. Me sumerjo en su obra y me pregunto si fui algo incluso antes de ser pensante. Y es que quiero adentrarme en mi propio pensamiento para comprender porqué un ser humano debe hacerse responsable de su propia existencia, porqué decimos "nací", porqué es una acción tan mía, porqué no decimos "me nacieron", porqué desde que soy muy pequeña me enseñaron a asumir una acción que no estuvo centrada ni en mi pensamiento ni en mi deseo. Es entonces cuando entiendo que el lenguaje define tanto de aquello que llegué a ser por mérito de dos existencias que dieron a luz a la mía. Soy, lo asumo hoy, por la construcción parcialmente consciente y progresiva que desde que me convertí en pensante trato de hacer de mi.

¿Pero cuánta consciencia hay en nacer? ¿Realmente nací?... o ¿Me nacieron?

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